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torsdag 23 februari 2012

Carta Pastoral-Cuaresma 2012


Queridos hermanos y hermanas
La cuaresma  es un tiempo de gracia que nos da la oportunidad de reflexión, quietud y de un nuevo comienzo. “Mirad, yo quiero hacer algo nuevo…yo haré un camino en el desierto  y ríos en el páramo” (Jes 43:19-20). Es mucho lo que Dios nos da, tanto como personas individuales así  como su pueblo santo. Tenemos que aprender a escuchar su voz, y dejar que nos guie por sus caminos. Mi esperanza  es que todos nos demos el tiempo necesario para abrirnos más a Dios en esta cuaresma.  A veces, esto nos es  más fácil, cuando sucede algo inesperado que hace que nuestros planes se caigan. Yo mismo escribo esta carta pastoral desde una cama de enfermo, aquí estoy después de una caída y ruptura de un tobillo en Vadstena. Precisamente tal situación, puede muchas  veces hacer  posible que se  tenga  más tiempo para la oración y la reflexión. Una cosa que he constatado  durante este tiempo, es la gran  bondad  que uno puede encontrar, la que no es mínima  en el hospital. A veces es costumbre quejarse de todo descuido y olvidamos que hay una infinita medida de bondad y  consideración en las personas que han consagrado su vida a los enfermos y a los ancianos. La insatisfacción, que naturalmente se expresa cuando algo va mal, no debe oscurecer nuestra alegría y gratitud ante toda la bondad que hay en las personas de diferentes clases. Suecia como toda Europa está frente a un desafío, ahora cuando su población  está llegando a ser  más vieja  y necesitada de salud. Esto exige un gran sacrificio de la otra parte de la población. De ahí que,  la bondad tiene que fomentarse en todos los sentidos, para que no sean  los intereses egoístas los que dominen. 

“Nada es más fuerte que la bondad” De igual modo que el agua se puede extinguir en un fuerte y flamante fuego, así también una palabra amiga, que es más fuerte que un ardiente horno, puede acabar con el enojo”.

Dios es en todo, la fuente de la bondad y quien muestra la bondad, lo hace, en último caso,  a través de la inspiración del Espíritu Santo. Todo bien, independientemente de quien lo haga apunta de regreso a la infinita bondad de Dios. Esta clásica verdad católica puede recibir un significado profético en una sociedad pluralista como la nuestra. Aquí, donde  frecuentemente, se hecha de menos una base común de valores. Aunque en principio todos afirman la bondad humana. En el futuro de Suecia  necesitamos una “alianza de bondad”, de otra forma, aumentará  la segregación y la condición de forasteros en la humanidad. No podemos, de igual modo,  confundir la verdadera bondad con falsaamabilidad de la pereza y la cobardía  que ceden el paso por debajo de la verdad. La bondad también exige el  valor moral y la valentía para decir cuando algo está mal. Es una vergüenza que se continúe el acoso y la violación de muchas personas.

El Evangelio del día acentúa un  aspecto de la bondad que se olvida en nuestro tiempo: El perdón. “Hijo mío, tus pecados son perdonados” (Mac 2,5) dice Jesús al paralítico. Sólo Dios puede perdonar los pecados y El ha transferido este privilegio a la Iglesia, la cual es una Institución de perdón.

Durante el  tiempo de cuaresma estamos invitados a recibir el sacramento de la reconciliación y a permitir  la transformación de la gracia que este sacramento nos da. De ese modo  también estamos en disposición para derramar el perdón y la reconciliación a nuestro alrededor y con quienes nos encontramos. Esto también es un aspecto importante del mensaje de la alegría. Hay mucha tristeza y sufrimiento, tanto  en nuestra vida personal como en la totalidad del planeta,  y esto debido a la intransigencia y la falta de voluntad para perdonar.

El papa Benedicto XVI acentúa incansablemente la  importancia de  crear un diálogo profundo entre las personas de diferentes clases. Tanto el ecumenismo como el diálogo interreligioso están cerca del corazón del hombre. Por iniciativa propia, la Santa Sede ha iniciado un proyectos llamado: “el atrio  de los gentiles” Así como en el templo de Jerusalén había un lugar consagrado a los que no pertenecían al pueblo escogido, la iglesia también tiene que encontrar un espacio para la conversación y el diálogo con los que no creen en Dios. En esta parte del mundo pueden ser, incluso,  la mayoría de la población. De ahí  que,  la Santa Sede ha elegido también a Estocolmo como un lugar para estos encuentros en el Otoño, así, creyentes y no creyentes podrán  encontrarse y dialogar sobre preguntas importantes, más allá de las diferencias que puedan existir. Esto se puede percibir como un anhelo urgente de la “alianza de bondad”

En el Otoño inicia también el año de la fe, lo que el santo padre ha proclamado con motivo de los 50 años del inicio del  Concilio Vaticano II.  Yo pido a todos los creyentes que ya empiecen a pedir por este Año de la fe, para que toda la Iglesia pueda dirigirse a una renovación y a una profundización de su fe.  Es una gran tristeza que muchos dejen la fe y se vayan lejos de la Iglesia. Nunca ha sido tan difícil  compartir la fe a las generaciones venideras como lo es hoy en Europa.  Como Iglesia en minoría los católicos en Suecia hemos vivido  siempre con estas dificultades, por lo que esto no es totalmente nuevo para nosotros. Al mismo tiempo, tenemos que tomar en cuenta, tanto el urgente tema de oración como la invitación a la acción y el compromiso. En nuestra sociedad la gente está más abierta de lo que pensamos de nuestro testimonio creíble de la bondad de Dios y la verdad de Jesucristo.  Ciertamente, aun existen restos de prejuicios anticatólicos, pero sin embargo los seres humanos están más dispuestos a abrirse. Por eso es muy importante que todos los bautizados comprendan  que ellos tienen parte en la misión de la Iglesia para expandir la verdad de la fe y la bondad de Dios a todos los que se encuentren. También, son muchos nuestros católicos los que necesitan profundizar en sus conocimientos para poder responder a las preguntas que se les presentan. Es importante ofrecer en nuestras comunidades cursos de catequecis para adultos, estudios de Biblia y otras formas de profundización de la fe. El curso para pequeños grupos de líderes que recientemente se organizó  muestra que este es un gran interés. Por último, también quiero señalar el significado vital que  la santa misa tiene para todos. Allí se nos enseña a escuchar la Palabra de Dios y a profundizar en nuestra fe. Allí somos tocados por  la bondad de Dios y el amor que perdona. Allí se confirma  nuestra identidad católica que nos saca del individualismo. Allí podemos celebrar que somos hijos amados de Dios, hermanos y hermanas de Jesús y en el Espíritu Santo, mensajeros en el mundo en la desesperada necesidad de la bondad y verdad de Dios. Por lo que estamos invitados y obligados a celebrar la Eucaristía cada domingo, independientemente de la lengua o el rito en que se celebre. Todos somos uno en Cristo. 

Que su bondad brille siempre en sus vidas y les de fuerza para expandirla a todos los que se encuentren. Con mi oración y bendición.

Anders Arborelios OCD.

tisdag 20 april 2010

Carta -obispo


Queridos hermanas y hermanos
Hoy en el segundo domingo de pascua, que también llamamos Domingo de la Divina Misericordia , quiero dirigirme a todos ustedes con un saludo pascual, el que Jesús, dirige tres veces a sus discípulos en el evangelio del día: ”la paz esté con ustedes” (Jn 20) La aparición del Señor quiere darnos paz en nuestras adversidades. Justo ahora, cuando la Iglesia atravieza por una dificil prueba y fuerte purificación. Tenemos que confiar, en que el Señor nos ayuda a todos, a ahondar en nuestra fe en Cristo. Nos encontramos con una gran pena, la que nos viene de la información de los diferentes lugares acerca de los sacerdotes, cuya gravedad ha afectado la inocencia de los niños y jovenes y de ese modo a Dios mismo. Esta semana escuchamos que un Obispo de un país vecino es culpable también de esto. Sentimos desesperación y abominación ante ello y sobre todo, infinita compasión con los niños y jovenes que han sido expuestos a tales delitos. El santo padre sufre por todo esto, lo que pude constatar cuando me encontré con él, el 25 de marzo. El acentúa que la Iglesia se tiene que confrontar con intensivas amonestaciones y legitimas críticas por estas trágicas e indebidas acciones. Todos estamos llamados a orar más y a remediar los hechos. Todos tenemos una responsabilidad a la santidad y a la pureza, a la misericordia y a la empatia, esparciendo esto, entre todos los miembros de la Iglesia. Esta es una especial tragedia que podemos confrontar, justo en el año sacerdotal, pero al mismo tiempo, puede ser también una invitación a orar más y a ofrecer esta oración por la santificación de los sacerdotes. Es dificil, justo ahora, para muchos sacerdotes quienes sienten levantarse sospechas contra ellos pesar de su santidad de vida. Muchos laicos pueden también sentirse señalados y decepcionados. Pero cuando vemos que, también en la Iglesia existe el pecado, tenemos que pensar que ello, es una exhortación de Dios a la conversion profunda. Este tiempo de purificación es enormemente importante y puede llevarnos a la renovación espiritual , si todos reconocemos nuestro llamado a ir por el camino de la santidad. De este modo, el rostro de la Iglesia, através de una profunda purificación, puede todavía, ser un claro reflejo del rostro misericordioso de Cristo.
Así se persevera en la esperanza, orando constantemente y sirviendo al Señor y al projimo con dedicado amor.
+Anders Arborelius ocd

onsdag 24 februari 2010

Carta-obispo


VIVIR DESDE LA FUERZA DE LA RESURRECCIÓN (carta pastoral del tiempo de cuaresma)
Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe, estáis todavía en sus pecados" (1 Cor 15,17) La resurrección de Cristo es el punto central de nuestra fe. Sin esto, no existe el cristianismo, no hay salvación, ni existe la esperanza. Es muy importante para nuestra fe el profundizar en la Resurrección y dejar que esta enriquezca nuestra vida. Cuando uno empieza a ser indiferente en su fe, es debido a que, no se ha dejado impregnar de la fuerza y la alegría de la resurrección. El tiempo de cuaresma que ahora empieza es el arma de preparación, para anhelar la llegada de la pascua, fiesta de la Resurrección de Cristo. Durante la cuaresma nuestro corazón se vacía de todo lo superfluo, para poder llenarse del jubilo y gratitud, porque Cristo ha resucitado y quiere darnos parte en su triunfo sobre el sufrimiento y la muerte, “Dichosos ustedes que ahora tienen hambre… dichosos ustedes que ahora llorar” (Lc 6,21), dice Jesús en el Evangelio del día. Precisamente ahora en el tiempo de cuaresma, tenemos que aprender, a tener hambre y sed del triunfo de la pascua, y al mismo tiempo llorar por nuestro propio pecado y el del mundo. Debemos luchar para el cambio y conversión del corazón.
Nuestra fe en la Resurrección nos da fuerza para llevar las inevitables cargas de la vida y las dificultades, así como para ayudar a otros a llevar sus cargas. El Señor resucitado nos da esperanza y valor para trabajar por un mundo mejor. Nuestra fe en la vida eterna no nos hace indiferentes de la vida aquí en la tierra. Al contrario, debemos cuidar la tierra para que llegue a ser como el Reino eterno de Dios, ahí dónde su amor impregnará todo.
La doctrina social de la Iglesia Católica, que es aún desconocida para muchos creyentes, puede inspirarnos a comprometernos en nuestra sociedad sueca. Hay mucho por hacer para que Suecia llegue a caracterizarse más en la solidaridad y justicia para todos. El materialismo y la avaricia pueden ser amenaza para llegar a ser insensibles con los que sufren. “Pero hay de vosotros, los ricos! Porque habéis recibido vuestro consuelo” /Lc 6,24), nos advierte Jesús. En la parte rica de nuestro mundo existe frecuentemente un velo de tristeza y pesadumbre sobre el rostro de las personas. Esto, en contraste con los países del tercer mundo, donde frecuentemente, hay más solidaridad y compañía para los que sufren. Este es nuestro llamado como cristianos en el hoy de Suecia, ayudar a nuestros prójimos para sacudirnos del yugo de nuestras riquezas, así ellos, que han sufrido, reciben la alegría que se les comparte. Así se vuelve a Jesus, a su camino de bienaventuranza. Las riquezas de la tierra son para repartirlas. El bien común tiene que estar antes que el beneficio y gratificación del individuo….

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